La crisis del tobogán

 A los treinta, a los treinta y cinco y a los casi cuarenta...

No me odiéis, pero se tira una criatura del tobogán y se me saltan las lágrimas.

Pude haber sido madre, pero nunca encontré el momento perfecto, sigo sin encontrarlo, y no me arrepiento, pero siento, que me he convertido en un soldado a favor de la causa.

Hay que tener mucho amor dentro o inconsciencia severa, para atreverse a tanto.

Mamá, es la palabra mágica que todo lo cura, dicen, porque a mi siempre me salvó Papá.

En definitiva, todos necesitamos y merecemos, ese femenino o masculino, que sean casa. 

Será que los años, la llamada perimenopausia o las lunas llenas ascendentes, me hacen llorar fuerte.

En definitiva, en mi panorama, el sexo ya no existe, y vivo a favor de cualquier femina, que lucha por unos descendientes, que no son nada, pero lo son todo.

Mis homologos masculinos, lo llevan diferente, han logrado todos sus logros laborales y subsisten, teniendo sexo exporádico con mujeres, de las que no recuerdan sus nombres.

En nombre de la desdicha, de sus amores pasados, todo vale, dicen, y yo les quiero un poco menos, pues duele un poco más y pierdo la esperanza.

Nosotras no tenemos recuerdos borrosos, tenemos recuerdos, muy dolorosos, y una promesa, seré feliz después…

De que todos estén a salvo…

Los sobrinos son la dicha, y también, el pozo sin fondo, del amor desmedido a saco roto.

El panorama pinta feo de cojones, así que yo lo simplifico.

He aprendido a abrazar muy fuerte y a pagar, las faltas para mañana, a mes vencido, como si fuese el IRPF.

En definitiva, quiero sin medida, para cuando me toque pagar, lo pague muerta y no pierda dinero en vida.

Porque no me rindo, porque no quiero parar, porque el punto y coma, me parece un punto final, porque tengo mucho que dar y mucho por lo que luchar.

No sé lo que vendrá, y no olvido lo que he pasado, pero puedo prometer, que cada ápice de libertad, luchará por la vuestra.

Vivo, no, sobrevivo, en un trabajo que recibo la palabra PUTA, veinte veces al día, viendo y sufriendo cosas que jamás creí vivir.

Si, para los incrédulos, si no eres J. Rowling, solo vives para pagar Hacienda...

Real, super real, feministas, la lucha sigue, más severa que nunca, que no es combate contra los restos  de la España cañí, la lucha es contra una cultura, una religión, que no viene a subsistir, si no a destruir.

Solter@as, cambio y corto, defendámos nuestra forma de vida.





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