Robe, la vida ya no duele.

Este 2025 está siendo el año de las despedidas, de las que duelen y sabes que no sanarán, sólo el tiempo dirá si sobreviviremos o sucumbiremos a ellas.

Como muchos de nosotr@s, siento que te marchas y te llevas un trocito de mi historia.

Y es que siempre he vivido, sabiendo que me enamoré, enamorándome de tus letras.

La lagrimilla tonta del día, ha sido para ti. Con orgullo y algo de nostalgia, recuerdo aquel tiempo feliz, en el que fui una enamorada del amor.

Si a mis treinta y nueve años me preguntan, cuántas veces me he enamorado, diré que fueron muchas, y de formas muy diferentes e infructuosas todas ellas.

Pero si me lo pregunto yo misma, no puedo mentirme, ni engañarme, ni esquivar la respuesta.

Has estado presente en los dos momentos más felices de toda mi vida y en tus letras, el amor fue correspondido, fue bálsamo, ilusión y esperanza.

La primera vez, que el amor me ahogó por su ausencia, por la distancia, por la estupidez y la juventud, todo en dosis muy grandes, "Tu espiritu impedecedero" me consolaba y resignaba, así que decidí, que si el amor dolía así, mejor sería regalar mi alma impedecedera para que nunca más me doliera

Dos años lloré al amor, esperé paciente y me aferré a la parte de la letra en la que solo veía reflejado mi dolor, con la esperanza, de que algún día, dejaría de cantar esta letra llorando. Era lo primero que escuchaba cada día y lo último. Cerraba los ojos, y podía verlo a él tarareando la canción al volante de su coche.

Era lo único que me quedaba de él, tus letras en sus labios.

Con el tiempo, entendí, que esta letra se había escrito para dos personas, para el que espera y para el que busca el camino de vuelta.

"Pregúntale al tiempo y  a ver si se acuerda de mi y pregúntale si es cierto que nadie la ve sonreír, a quién añora y en quién piensa cuándo llora"

Y la repuesta fue un rotundo:

- SI, QUIERO. 

La segunda vez, que hice de tus letras mi religión, fue un verdadero acto de fé, todo apuntaba a una despedida inminente, un adiós prematuro, un golpe de los de K.O seguro.

En aquel hospital, susurré esta letra en su oído, para que allá donde estuviese, supiese que habían muchos corazones esperándola al otro lado, que no podía rendirse, que nosotros no lo haríamos.

"Seguir la trayectoria que llevan las nubes, volver por la mañana, igual que sale el sol y verás que calentito retroceder las horas, dando patadas al reloj" 

Y un día, mi Golfa adorada, contestó y volvió a cantar conmigo, nuestra canción, supe que esa batalla, por fin, la habíamos ganado.

Robe, hoy la vida ya no te duele. Te llevas un trocito de mí, pero me has dejado impregnado de poesía cada recuerdo de amor, lucha, esperanza y fé.

Con todos estos atributos, en cualquier religión hablaríamos de un DIOS.

Me declaro tu más devota sierva, larga vida al REY.

¡Que la tierra te sea leve!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias tanto si te ha gustado, como si no.

TRANSLATE

COMENTA CON LA AUTORA

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *